RETRATOS DEL APOCALIPSIS: Cronología de un desastre anunciado
POR: FER LOZADA
29-08-2025 01:23:17

Hace unas cuantas películas los zombies dejaron de ser exclusivos de los anglo parlantes con sus propuestas heroicas donde salvan al mundo del virus de los muertos vivientes y ahora son parte de la cultura mundial adaptándose a las narrativas de diferentes partes del globo, REC, Párvulos o Cuando acecha la maldad son grandes referentes y ahora llega también de Argentina una antología de historias co-relacionadas no solo por los infectados si no que por ser una cronología de un desastre anunciado.
Cuatro episodios ubicados en diferentes puntos temporales de un mismo universo, una Argentina antes, durante y después de un apocalipsis zombie narrado desde puntos de vista interconectados por un hilo conductor muy específico, el amor. La primer historia nos presenta a una mujer que representa de alguna forma el amor propio, una agente de policía que busca su bienestar y porvenir a costa de cualquier cosa cuando llega el caos de una pandemia inminente, esta primer muestra toma el género en lo gráfico de sus imágenes y violencia, sin embargo es una muestra de comedia, inteligente haber puesto este fragmento para abrir la película pues prepara al espectador visitando la risa para relajarlo y prepararlo para lo que sigue pues literalmente termina con una escena que nos dice qué se avecina.
Por su parte, el segundo episodio también se mantiene todavía en un tono ligero, gracioso y entretenido incluso juguetón, sin embargo es una joya en cuanto a construcción de tensión, el ritmo es ideal para generar expectativa y también está cargado y plasma a la perfección la convivencia y cultura latina pero no hay que dejarse llevar porque está y forma parte de la antología por algo, el horror y el terror que llega con el clímax y desenlace son fuertes y perturbadores, hay imágenes hiper memorables y no por razones positivas o bonitas, lo cual es todo un acierto.

A partir del tercer segmento nos adentramos en un tono distinto, más dramático y oscuro, “Rubí” como menciona uno de sus directores, Luca Castello, es el elemento del medio en el que colaboraron todos y en el que inducen un tema central en la película y donde demuestran que el género puede ser también un medio para transmitir un sentimiento universal de una forma poco común; esta es la historia de una mujer embarazada que vive en un estadio post apocalíptico todavía catastrófico, la supervivencia y el amor maternal son los verdaderos temas protagonistas y premisa de esa historia, el contexto forma parte de la narración y le da el toque y sentido de urgencia que se requiere para llegar al punto más álgido de ese retrato.
El último fragmento es posiblemente el más propositivo pues nos presenta el origen del apocalipsis y es una idea poco explorada, que se sustenta en distintos precedentes a los que conocemos para las invasiones zombies, aquí no hay un virus, si bien sí se propaga a través de la mordida, el inicio del desastre viene de otro lado y se le plantea al espectador la posibilidad de empatizar con el llamado “paciente cero” aunque aquí no tenga sentido llamarlo de tal forma. Un padre que pierde a su hijo pequeño a manos de un hombre que parece humano pero está lejos de serlo realmente. El amor de un padre que trasciende los límites físicos y se empecina con hablar con su hijo una última vez condena a la humanidad llevándola al desastre tras ceder a la posesión del mal.
Retratos del apocalipsis es una muy buena opción dentro del catálogo del festival Macabro en su edición anual que además ofrece una ventana a la distribución del género producido de forma independiente en Latinoamérica y demuestra su alta calidad y compromiso, lo cual impulsa a la producción de más terror y el espacio a la narración de experiencias e ideas fuera del área comercial.
Hace unas cuantas películas los zombies dejaron de ser exclusivos de los anglo parlantes con sus propuestas heroicas donde salvan al mundo del virus de los muertos vivientes y ahora son parte de la cultura mundial adaptándose a las narrativas de diferentes partes del globo, REC, Párvulos o Cuando acecha la maldad son grandes referentes y ahora llega también de Argentina una antología de historias co-relacionadas no solo por los infectados si no que por ser una cronología de un desastre anunciado.
Cuatro episodios ubicados en diferentes puntos temporales de un mismo universo, una Argentina antes, durante y después de un apocalipsis zombie narrado desde puntos de vista interconectados por un hilo conductor muy específico, el amor. La primer historia nos presenta a una mujer que representa de alguna forma el amor propio, una agente de policía que busca su bienestar y porvenir a costa de cualquier cosa cuando llega el caos de una pandemia inminente, esta primer muestra toma el género en lo gráfico de sus imágenes y violencia, sin embargo es una muestra de comedia, inteligente haber puesto este fragmento para abrir la película pues prepara al espectador visitando la risa para relajarlo y prepararlo para lo que sigue pues literalmente termina con una escena que nos dice qué se avecina.
Por su parte, el segundo episodio también se mantiene todavía en un tono ligero, gracioso y entretenido incluso juguetón, sin embargo es una joya en cuanto a construcción de tensión, el ritmo es ideal para generar expectativa y también está cargado y plasma a la perfección la convivencia y cultura latina pero no hay que dejarse llevar porque está y forma parte de la antología por algo, el horror y el terror que llega con el clímax y desenlace son fuertes y perturbadores, hay imágenes hiper memorables y no por razones positivas o bonitas, lo cual es todo un acierto.
A partir del tercer segmento nos adentramos en un tono distinto, más dramático y oscuro, “Rubí” como menciona uno de sus directores, Luca Castello, es el elemento del medio en el que colaboraron todos y en el que inducen un tema central en la película y donde demuestran que el género puede ser también un medio para transmitir un sentimiento universal de una forma poco común; esta es la historia de una mujer embarazada que vive en un estadio post apocalíptico todavía catastrófico, la supervivencia y el amor maternal son los verdaderos temas protagonistas y premisa de esa historia, el contexto forma parte de la narración y le da el toque y sentido de urgencia que se requiere para llegar al punto más álgido de ese retrato.
El último fragmento es posiblemente el más propositivo pues nos presenta el origen del apocalipsis y es una idea poco explorada, que se sustenta en distintos precedentes a los que conocemos para las invasiones zombies, aquí no hay un virus, si bien sí se propaga a través de la mordida, el inicio del desastre viene de otro lado y se le plantea al espectador la posibilidad de empatizar con el llamado “paciente cero” aunque aquí no tenga sentido llamarlo de tal forma. Un padre que pierde a su hijo pequeño a manos de un hombre que parece humano pero está lejos de serlo realmente. El amor de un padre que trasciende los límites físicos y se empecina con hablar con su hijo una última vez condena a la humanidad llevándola al desastre tras ceder a la posesión del mal.
Retratos del apocalipsis es una muy buena opción dentro del catálogo del festival Macabro en su edición anual que además ofrece una ventana a la distribución del género producido de forma independiente en Latinoamérica y demuestra su alta calidad y compromiso, lo cual impulsa a la producción de más terror y el espacio a la narración de experiencias e ideas fuera del área comercial.