OCA, entre la voluntad y las sorpresas del destino

POR: BELÉN LUCAS EN GUADALAJARA

02-05-2026 20:40:52

OCA, entre la voluntad y las sorpresas del destino


Tras su estreno mundial en el Festival de Málaga, donde fue celebrada por la crítica y el público, OCA, la ópera prima de Karla Badillo, se estrenó en el 41 Festival Internacional de Cine en Guadalajara, donde fue galardonada con el premio FIPRESCI.

Oca es la historia de Rafaela (Natalia Solián), una joven monja que tiene sueños premonitorios y pertenece a una congregación rural. Llamada por un sueño recurrente, decide ir hasta el pueblo de San Vicente para conocer al nuevo arzobispo. En el camino, vivirá encuentros extraordinarios que pondrán en evidencia la tensión entre la voluntad individual y los cambios sorpresivos del destino.


La película consigue radiografiar el mundo vasto y profundo de los valores humanos, las contradicciones que nos habitan y la lucha invisible entre lo que nos proponemos y el futuro que nos depara. Acompañado de Rafaela como personaje principal y de la tensión de la música, el público se enfrentará a todas las inclemencias que interfieren en el peregrinaje a San Vicente.


En este sentido, la película muestra la falta de linealidad de los caminos que predeterminamos, siempre influidos por los encuentros fortuitos y por el sentido genuino que respira detrás de nuestras acciones. De este modo, Rafaela se encontrará con un pueblo peregrino que lleva a su virgen al mismo lugar donde ella va. Al encontrarse con ellos conocerá a Rogelia, una mujer joven sin voz ni voto, sometida a un grupo lleno de contradicciones, intereses y ejercicios de poder que la harán cuestionarse a ella también. Más tarde, se topará con un paracaidista caído del cielo, obligado a cumplir una misión distinta a la que inició. Por último, en otro cruce de caminos la encontrará Palmira, una mujer que ha perdido la fe, si es que alguna vez la tuvo. 


La directora expuso que por un lado está “Rogelia, la más pequeña, que no tiene la capacidad aún ni siquiera de dudar, porque no hay otro destino posible aparentemente para ella. Rafaela, de mediana edad, que empieza a dudar todo el tiempo -finalmente de eso se trata la película, de sus dudas- y la mujer que está en una edad más adulta que ya tiene una decisión tomada. Este concepto de decisión atraviesa a las tres mujeres, casi inconscientemente, porque no trata sobre sus decisiones, sino sobre la idea de decidir”.


Natalia Sorián, por su parte, nos compartió que preparar su personaje suponía “habitar un personaje que no está determinado a una conclusión o que no tiene ninguna emoción o rasgo de carácter definitivo porque justo está expandiendo o exponiendo esa búsqueda y me parecía un reto muy interesante abordar ese proceso de observación dramáticamente para que el espectador pudiera  introducirse en quién es el personaje y cómo cuenta esta historia en relación también a los otros personajes”.


Oca de Karla Badillo


“Lo que nos hace trascender como persona siempre tiene que ver con la divagación. Cuando estás a punto de tomar una gran decisión, es cuando mucho más divagas. Y creo que ese espíritu en la película y también cómo estaban planteadas las condiciones de la filmación, la locación donde la hicimos (San Luis Potosí.), la relación con los no actores o actores naturales, todo te invitaba a estar en un presente de recepción. El ritmo de la película te invita a una interioridad de lo que estás mirando”.


La peregrinación se convierte en una metáfora de la fragmentación vital por medio de escenas y diálogos brillantes que destapan las incoherencias entre lo que queremos y lo que somos. Oca responde al efecto que las influencias humanas y el azar infieren en las personas y que son capaces de virar o continuar los objetivos del camino, como si de un juego de la oca se tratara.


Entre los temas más fascinantes que trata la película destaca el trato de los valores. Cómo la fuerza de la fe, una energía tan soberana, a veces se confunde con la soberbia. El sometimiento y la sumisión son valores muy arraigados a la fe, por lo que hay varios avisos en la historia que advierten de los peligros de la soberbia.


Al preguntar a la directora si la soberbia es una forma de conocer el destino, nos respondió:


“Absolutamente. Dicen que no hay sol sin sombra y es necesario conocer la noche -como dice Albert Camus-. Uno no puede conocer el opuesto de la soberbia sin conocer la soberbia. Creo que eso es algo de lo más interesante que tienen las religiones: esta ambivalencia. Me parece que lo que propone la Iglesia sobre ir por un solo camino o ir sobre unos valores muy estrictamente limitados, no permite a las personas conocer el valor de esos mismos valores. Rafaela no ha podido tomar decisiones porque no ha podido dudar. Y esta salida es lo que le permite o le empieza a generar dudas sobre su terrenalidad, sobre su humanidad”.


El éxito de esta película radica en una puesta en escena de la complejidad humana simplificada de forma magistral por una fotografía onírica y contemplativa firmada por la fotógrafa mexicana Diana Garay, un guión brillante y sugerente y por las interpretaciones de Natalia Sorián (Rafaela), Cecilia Suárez (Palmira) y Cristel Guadalupe (Rogelia), quienes se ganan el ímpetu cómplice del espectador para continuar el camino.


Oca consigue crear una suerte de alegoría del escenario del mundo por medio de una narrativa que no ofrece respuestas. Para Badillo, la diferencia entre el cine y una película es que “la película es entretenimiento, te da estímulos y respuestas y el cine te da reflexiones. El cine perdura con el tiempo y hay películas que son olvidables. Me parece que esa oportunidad que teníamos de reflexionar no se da si planteas respuestas".



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