Guillermo del Toro: un perdón con amor puede funcionar
POR: ALEX VANSS EN MORELIA
21-10-2026 10:43:26

La tarde del domingo 18 de octubre en la ciudad de Morelia fue un tanto extraña e inolvidable; se tenía mucha expectativa por la llegada de Guillermo del Toro al Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), pero lo que parecía pura celebración y alegría también tuvo sus momentos amargos pero entrañables, cuando uno de los cineastas más queridos de este país nos compartió su parte más humana, esa con la que crea sus películas y monstruos, sí, Guillermo del Toro es un ser humano, uno al que muchos no le confieren sacralidad pues como él mismo lo dice, a los buenos los crucifican… él prefiere ser un ser humano falible, uno que -sin temores- se quebró ante un público, mayoritariamente conformado por miembros de la prensa, quienes salieron a rescatarlo con aplausos, virotes y gritos de ánimo.
El festejo empezó con la entrega de la Medalla Filmoteca UNAM, hecha con la plata que se obtiene de los procesos de restauración de las películas mexicanas que se conservan entre paredes de la UNAM y un sentido mensaje de Hugo Villa Smythe, director de actividades cinematográficas de la UNAM, leído por Jorge Micher “Esta medalla se le entregamos a quienes han contribuido de manera especial a ampliar, proteger y difundir el patrimonio cinematográfico y, sin duda, en las tres actividades tú te has distinguido por llevar siempre una voz propia que se escucha y se sabe hacer escuchar con gentileza y amabilidad, pero también con firmeza y rigor. Mucho necesitaremos de miradas y voces como la tuya ahora que el picho voraz de la inteligencia artificial amenaza con llevarse por delante, no solo los miles de empleos y formas de vida de obreros cinematográficos que, por su artesanía diaria, aportan creatividad humana a las películas, sino a la creatividad misma de quienes están en el origen del hecho cinematográfico”.
Al recibir la presea Guillermo recordó: “Cuando Daniela y yo estábamos en comunicación para restaurar El suavecito, el entusiasmo que teníamos era porque creo que la formación de muchos de nosotros, ciertamente mía, se hizo plenamente con cine mexicano, que lamentablemente se conserva, se difunde y se protege menos de lo que se debiera”.
“En todo el mundo el cine mudo, por ejemplo, ha desaparecido casi en su totalidad, y hablo de cualquier país. En México hay una gran dificultad en rastrear quién tiene los derechos de las películas. A veces es casi imposible y la labor de la Filmoteca, preservando esto para todos, nos permite tener un pasado que nos permite, entonces, tener un futuro”, detalló Del Toro.
A este evento siguió un conversatorio para celebrar el 20 aniversario de El laberinto del Fauno que incluyó la presencia de Bertha Navarro, decana del cine mexicano y productora de la película; el cinematógrafo Guillermo Navarro, la protagonista Ivanna Baquero, así como Daniela Michel, fundadora del FICM, y el critico cinematográfico Alonso Diaz de la Vega, quien moderó la charla.
Ante un auditorio repleto de periodistas, creadores de contenido y más miembros de la presa - en todas y cada una de sus modalidades - Guillermo comenzó a responder una a una las preguntas, algunas muy sentidas y elaboradas, otras políticas, unas aparentemente inofensivas, jocosas y nerviosas pero fue justamente una de esas preguntas que parecería no pasar gran cosa con ella la que desató un momento atípico en Guillermo, verlo detener su discurso, su amabilidad insondable y su buen hablar para tragar saliva, agachar la cabeza y no poder contener las lagrimas, mientras quien escribe esto no puede hacerlo sin volverse a emocionar y aguarse los ojos porque lo que Del Toro dijo/hizo nos interpela a todos al estar frente a un mundo que parece estarse yendo al carajo.

“Mi nombre es Aria Ponce, de un medio local de aquí de Morelia… y bueno yo sé que estas cosas son muy importantes, todo lo que está sucediendo en el mundo pero a mí me gustaría volver un poquito 20 años atrás a cuando estábamos realizando, bueno, a cuando ustedes estaban realizando El laberinto del Fauno. Esta pregunta va principalmente para Guillermo y también para Ivanna, justo acabas de decir Guillermo que ahorita en el proyecto que estás realizando vamos a ver a Guillermo de 62 años, quisiera saber cómo eres, cómo eras en ese entonces al realizar El laberinto del Fauno como director, que crees que sigue ahí y qué crees que ha cambiado; Ivanna cómo fue haber sido dirigida por Guillermo del Toro tan pequeña y habernos dado esa gran actuación que te dio premios y como dices un parteaguas en tu carrera y pues nada eso. Muchas gracias.
“Mira, cuando enseñé La forma del agua aquí en México, uno de los momentos más bonitos fue… se acercó conmigo Felipe Cazals que siempre fue muy cercano con nuestra generación, fue muy generoso con nuestra generación y me dijo “hasta que por fin exhalas, habías tenido el aire apretado todo la pinche carrera y por fin lo soltaste cabrón” y creo que El laberinto (del Fauno) es un momento de un espasmo. Yo nunca, nunca pensé, nunca pensé que todo lo que se había ganado de alguna forma se iba a volver a perder, como está ahorita, o sea el lugar donde nos encontramos como especie, como situación social es absolutamente… rebasa, rebasa la posibilidad de entenderlo en aquel entonces, pero la tristeza y la desesperación de entonces la reconozco ahorita, también, lo qué pasa es que como generación, me duele muchísimo ver que una dos o tres generaciones le fallaron completamente a esta generación, o sea, se entrega a la generación que viene un mundo en ruinas, moral, social, espiritualmente, desintegrado, el tejido que alguna vez nos permitió articular una fábula o una parábola, me entiendes, entonces, a los 62 años de esa exhalación que vio Felipe en un momento que era completamente de liberación ahorita son los últimos rezagos del aire que traigo adentro, es una, es una exhalación que se siente muy final, no es un momento gozoso, aunque creativamente haya gozo, no es un momento celebratorio, aunque haya el amor por sostener el arte hecho a mano por humanos para humanos. Hay un montón de cosas que tienen valor posibilidad y urgencia, pero una sensación profundamente cargada de pesar que permite reconocer un momento en el que… fíjate es más fácil parecer inteligente, siendo un hijo de la chingada que un solidario, es mucho más fácil para ser inteligente siendo un escéptico cabrón que es un creyente que quiere sostener una fe en que podemos unirnos, los que creemos eso parecemos ingenuos y los que quieren simplemente continuar el eco de la sorna, el eco del excepticismo, el eco de la regurgitación de lo terrible, parecen en el momento más inteligentes, parece mucho más fácil adherirse al pesimismo que a un pedacito de esperanza. Entonces para mí es un momento que combina una sensación, la palabra específicamente, literalmente: escatológico. Al final de los tiempos hay una sensación de que a lo mejor el mundo se acaba para cada generación. No sé si te pasa a cada que pasas de los 60 años, pero a mí me llegó hay un sentimiento así y un sentimiento de profunda… [se quiebra, aplausos] creo, creo que si podemos decirle a los jóvenes “lo siento” con amor, puede funcionar”.
Este discurso, esta postura es congruente con un hombre que ha visto la belleza en los seres mas espantosos y el horror en los hombres mas honorables, de ahí que darle voz a las protestas de jóvenes jaliscienses que reclaman, exigen, su derecho al agua potable, tener una postura política y una critica frontal al gobierno no es de extrañarse, menos cuando se celebran los 20 años de una película que señaló el horror del fascismo y que parece estar tan vigente por que ese monstruo no ha muerto, se multiplica a lo largo y ancho del mundo, buscando nuestra división, una división artificial, según Guillermo.
“Yo me acuerdo cuando salió la película (El Laberinto del Fauno) un un periodista me dijo, "Bueno, hablar del fascismo cuando ya está derrotado, no es tan difícil." le digo, "Se pone de moda otra vez, no se preocupe." (…) la gente que está arriba quiere que piensen que el problema es la gente que está a un lado de ti, la gente que es el problema está arriba, se protege domina, divide, debilita, entonces, el arma más poderosa que hay es entender esta lucha de de poderes como una lucha de dos tipos de fe, la fe de esta niña protagonista que tiene mucho más fundamento, más dolor, más realidad que la del fascista en la película. Para mí el mundo de la fantasía es el mundo de las reglas fantásticas, insólitas y profundamente idiotas que se crean en la política, en el ejercer la división, en el ejercer de las diferencias como un instrumento de odio, eso sí es creado, eso sí es fantástico, que no somos iguales eso es lo que lo que quieren fomentar, pero somos”, explicó el Gordo, como cariñosamente se le llama.
Esa misma congruencia es la que le permite posicionarse y alzar la voz junto con la de cientos de jovenes a lo largo del mundo o en su propia tierra, pues tanto la Master Class que ofreció como la conferencia de prensa sirvió como escaparate para exigir al gobierno del estado de Jalisco cumpla con el derecho humano de garantizar acceso al agua de calidad.

“Es absolutamente insostenible, indescifrable y aterrador que una cosa tan absolutamente básica tenga que ser peleada, manifestada, combatida, en lugar de tener la lógica, la humanidad, de potencia humana, de ser resuelta. Por eso hoy en la mañana cuando se les dio la voz dije muy puntualmente hay lugares donde dice la gente “no es el momento” No, este es el momento, “Este no es el lugar”. No, este es el lugar, y hay que decirlo, hay que manifestarlo y estoy con ellos al 100%, es absolutamente insostenible, indescifrable, es un derecho, una necesidad y una urgencia de primerísima mano, de mínima conciencia social que se resuelva esto”, sostuvo nuestro Guillermo ante los aplausos del auditorio.
Resulta muy curioso, porque a lo largo de la historia de México tenemos la necesidad de crear héroes que nos rescaten y que Guillermo sea nuestro, que sus palabras nos representen, sus acciones nos sirvan de ejemplo y sus películas sean motivo de orgullo, no es poca cosa.
El cine mexicano tiene un gran embajador, un gran promotor, un magnifico cineasta pero un mejor ser humano y aquella tarde del 18 de octubre de 2026 en el Teatro Ocampo de la ciudad de Morelia volvimos a ser testigos de ello. ¡¡¡Gracias Guillermo!!!

La tarde del domingo 18 de octubre en la ciudad de Morelia fue un tanto extraña e inolvidable; se tenía mucha expectativa por la llegada de Guillermo del Toro al Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), pero lo que parecía pura celebración y alegría también tuvo sus momentos amargos pero entrañables, cuando uno de los cineastas más queridos de este país nos compartió su parte más humana, esa con la que crea sus películas y monstruos, sí, Guillermo del Toro es un ser humano, uno al que muchos no le confieren sacralidad pues como él mismo lo dice, a los buenos los crucifican… él prefiere ser un ser humano falible, uno que -sin temores- se quebró ante un público, mayoritariamente conformado por miembros de la prensa, quienes salieron a rescatarlo con aplausos, virotes y gritos de ánimo.
El festejo empezó con la entrega de la Medalla Filmoteca UNAM, hecha con la plata que se obtiene de los procesos de restauración de las películas mexicanas que se conservan entre paredes de la UNAM y un sentido mensaje de Hugo Villa Smythe, director de actividades cinematográficas de la UNAM, leído por Jorge Micher “Esta medalla se le entregamos a quienes han contribuido de manera especial a ampliar, proteger y difundir el patrimonio cinematográfico y, sin duda, en las tres actividades tú te has distinguido por llevar siempre una voz propia que se escucha y se sabe hacer escuchar con gentileza y amabilidad, pero también con firmeza y rigor. Mucho necesitaremos de miradas y voces como la tuya ahora que el picho voraz de la inteligencia artificial amenaza con llevarse por delante, no solo los miles de empleos y formas de vida de obreros cinematográficos que, por su artesanía diaria, aportan creatividad humana a las películas, sino a la creatividad misma de quienes están en el origen del hecho cinematográfico”.
Al recibir la presea Guillermo recordó: “Cuando Daniela y yo estábamos en comunicación para restaurar El suavecito, el entusiasmo que teníamos era porque creo que la formación de muchos de nosotros, ciertamente mía, se hizo plenamente con cine mexicano, que lamentablemente se conserva, se difunde y se protege menos de lo que se debiera”.
“En todo el mundo el cine mudo, por ejemplo, ha desaparecido casi en su totalidad, y hablo de cualquier país. En México hay una gran dificultad en rastrear quién tiene los derechos de las películas. A veces es casi imposible y la labor de la Filmoteca, preservando esto para todos, nos permite tener un pasado que nos permite, entonces, tener un futuro”, detalló Del Toro.
A este evento siguió un conversatorio para celebrar el 20 aniversario de El laberinto del Fauno que incluyó la presencia de Bertha Navarro, decana del cine mexicano y productora de la película; el cinematógrafo Guillermo Navarro, la protagonista Ivanna Baquero, así como Daniela Michel, fundadora del FICM, y el critico cinematográfico Alonso Diaz de la Vega, quien moderó la charla.
Ante un auditorio repleto de periodistas, creadores de contenido y más miembros de la presa - en todas y cada una de sus modalidades - Guillermo comenzó a responder una a una las preguntas, algunas muy sentidas y elaboradas, otras políticas, unas aparentemente inofensivas, jocosas y nerviosas pero fue justamente una de esas preguntas que parecería no pasar gran cosa con ella la que desató un momento atípico en Guillermo, verlo detener su discurso, su amabilidad insondable y su buen hablar para tragar saliva, agachar la cabeza y no poder contener las lagrimas, mientras quien escribe esto no puede hacerlo sin volverse a emocionar y aguarse los ojos porque lo que Del Toro dijo/hizo nos interpela a todos al estar frente a un mundo que parece estarse yendo al carajo.

“Mi nombre es Aria Ponce, de un medio local de aquí de Morelia… y bueno yo sé que estas cosas son muy importantes, todo lo que está sucediendo en el mundo pero a mí me gustaría volver un poquito 20 años atrás a cuando estábamos realizando, bueno, a cuando ustedes estaban realizando El laberinto del Fauno. Esta pregunta va principalmente para Guillermo y también para Ivanna, justo acabas de decir Guillermo que ahorita en el proyecto que estás realizando vamos a ver a Guillermo de 62 años, quisiera saber cómo eres, cómo eras en ese entonces al realizar El laberinto del Fauno como director, que crees que sigue ahí y qué crees que ha cambiado; Ivanna cómo fue haber sido dirigida por Guillermo del Toro tan pequeña y habernos dado esa gran actuación que te dio premios y como dices un parteaguas en tu carrera y pues nada eso. Muchas gracias.
“Mira, cuando enseñé La forma del agua aquí en México, uno de los momentos más bonitos fue… se acercó conmigo Felipe Cazals que siempre fue muy cercano con nuestra generación, fue muy generoso con nuestra generación y me dijo “hasta que por fin exhalas, habías tenido el aire apretado todo la pinche carrera y por fin lo soltaste cabrón” y creo que El laberinto (del Fauno) es un momento de un espasmo. Yo nunca, nunca pensé, nunca pensé que todo lo que se había ganado de alguna forma se iba a volver a perder, como está ahorita, o sea el lugar donde nos encontramos como especie, como situación social es absolutamente… rebasa, rebasa la posibilidad de entenderlo en aquel entonces, pero la tristeza y la desesperación de entonces la reconozco ahorita, también, lo qué pasa es que como generación, me duele muchísimo ver que una dos o tres generaciones le fallaron completamente a esta generación, o sea, se entrega a la generación que viene un mundo en ruinas, moral, social, espiritualmente, desintegrado, el tejido que alguna vez nos permitió articular una fábula o una parábola, me entiendes, entonces, a los 62 años de esa exhalación que vio Felipe en un momento que era completamente de liberación ahorita son los últimos rezagos del aire que traigo adentro, es una, es una exhalación que se siente muy final, no es un momento gozoso, aunque creativamente haya gozo, no es un momento celebratorio, aunque haya el amor por sostener el arte hecho a mano por humanos para humanos. Hay un montón de cosas que tienen valor posibilidad y urgencia, pero una sensación profundamente cargada de pesar que permite reconocer un momento en el que… fíjate es más fácil parecer inteligente, siendo un hijo de la chingada que un solidario, es mucho más fácil para ser inteligente siendo un escéptico cabrón que es un creyente que quiere sostener una fe en que podemos unirnos, los que creemos eso parecemos ingenuos y los que quieren simplemente continuar el eco de la sorna, el eco del excepticismo, el eco de la regurgitación de lo terrible, parecen en el momento más inteligentes, parece mucho más fácil adherirse al pesimismo que a un pedacito de esperanza. Entonces para mí es un momento que combina una sensación, la palabra específicamente, literalmente: escatológico. Al final de los tiempos hay una sensación de que a lo mejor el mundo se acaba para cada generación. No sé si te pasa a cada que pasas de los 60 años, pero a mí me llegó hay un sentimiento así y un sentimiento de profunda… [se quiebra, aplausos] creo, creo que si podemos decirle a los jóvenes “lo siento” con amor, puede funcionar”.
Este discurso, esta postura es congruente con un hombre que ha visto la belleza en los seres mas espantosos y el horror en los hombres mas honorables, de ahí que darle voz a las protestas de jóvenes jaliscienses que reclaman, exigen, su derecho al agua potable, tener una postura política y una critica frontal al gobierno no es de extrañarse, menos cuando se celebran los 20 años de una película que señaló el horror del fascismo y que parece estar tan vigente por que ese monstruo no ha muerto, se multiplica a lo largo y ancho del mundo, buscando nuestra división, una división artificial, según Guillermo.
“Yo me acuerdo cuando salió la película (El Laberinto del Fauno) un un periodista me dijo, "Bueno, hablar del fascismo cuando ya está derrotado, no es tan difícil." le digo, "Se pone de moda otra vez, no se preocupe." (…) la gente que está arriba quiere que piensen que el problema es la gente que está a un lado de ti, la gente que es el problema está arriba, se protege domina, divide, debilita, entonces, el arma más poderosa que hay es entender esta lucha de de poderes como una lucha de dos tipos de fe, la fe de esta niña protagonista que tiene mucho más fundamento, más dolor, más realidad que la del fascista en la película. Para mí el mundo de la fantasía es el mundo de las reglas fantásticas, insólitas y profundamente idiotas que se crean en la política, en el ejercer la división, en el ejercer de las diferencias como un instrumento de odio, eso sí es creado, eso sí es fantástico, que no somos iguales eso es lo que lo que quieren fomentar, pero somos”, explicó el Gordo, como cariñosamente se le llama.
Esa misma congruencia es la que le permite posicionarse y alzar la voz junto con la de cientos de jovenes a lo largo del mundo o en su propia tierra, pues tanto la Master Class que ofreció como la conferencia de prensa sirvió como escaparate para exigir al gobierno del estado de Jalisco cumpla con el derecho humano de garantizar acceso al agua de calidad.

“Es absolutamente insostenible, indescifrable y aterrador que una cosa tan absolutamente básica tenga que ser peleada, manifestada, combatida, en lugar de tener la lógica, la humanidad, de potencia humana, de ser resuelta. Por eso hoy en la mañana cuando se les dio la voz dije muy puntualmente hay lugares donde dice la gente “no es el momento” No, este es el momento, “Este no es el lugar”. No, este es el lugar, y hay que decirlo, hay que manifestarlo y estoy con ellos al 100%, es absolutamente insostenible, indescifrable, es un derecho, una necesidad y una urgencia de primerísima mano, de mínima conciencia social que se resuelva esto”, sostuvo nuestro Guillermo ante los aplausos del auditorio.
Resulta muy curioso, porque a lo largo de la historia de México tenemos la necesidad de crear héroes que nos rescaten y que Guillermo sea nuestro, que sus palabras nos representen, sus acciones nos sirvan de ejemplo y sus películas sean motivo de orgullo, no es poca cosa.
El cine mexicano tiene un gran embajador, un gran promotor, un magnifico cineasta pero un mejor ser humano y aquella tarde del 18 de octubre de 2026 en el Teatro Ocampo de la ciudad de Morelia volvimos a ser testigos de ello. ¡¡¡Gracias Guillermo!!!







