El Final, el problema entre el terror y el existencialismo
POR: ENCUADRES
22-10-2026 17:37:22

El cine de terror minimalista suele ser bastante potente debido a que, a través de muy pocos escenarios y personajes, suele crear un miedo –casi siempre existencialista- mucho mayor que el que logran crear grandes producciones…o al menos eso es lo que intenta. Sin embargo, debido a esto cae en el riesgo de volverse demasiado pretencioso al mostrar tramas muchas veces tan filosóficas que su libre interpretación muchas veces se aleja totalmente del miedo y el horror.
Este es el caso de “It Ends”, la cinta debut del director Alexander Ullom, quien entrega una película de terror y comedia que funciona bastante bien en el inicio, pero decae bastante al final.
La trama sigue a cuatro amigos que terminan atrapados en una carretera infinita. Al percatarse que cada vez que frenan son atacados por desconocidos, su viaje se convertirá en toda una prueba de supervivencia al no poder detenerse y tener que vivir por la eternidad dentro de su automóvil.
Como dijimos desde el inicio, el terror minimalista suele ser efectivo cuando no se aleja tanto del género, como por ejemplo lo hace Pontypool (2008), una cinta de zombies que, sin mostrar zombies, crea un excelente escenario postapocalíptico y tenebroso.
Desgraciadamente no ocurre lo mismo con El Final, pues aunque inicia de una forma llamativa, potente e incluso aterradora, termina por convertirse en un producto totalmente alejado del horror a partir de la mitad de historia. Y es que al comienzo presenta un suspenso y una desesperación maravillosa al no explicar el porqué los protagonistas quedan atrapados en un loop y son atormentados por desconocidos cada vez que se detienen en la carretera.

Para mala fortuna, estas incógnitas nunca se resuelven, sino que quedan a la interpretación del espectador, volviéndose una trama que pasa del terror a la crisis existencial que no se atreve a tener una conclusión propia, sino que prefiere que sea el público quien le otorgue el significado que mejor guste a lo que acaba de ver.
Ojo, pues no es una mala película, ya que logra mantener entretenido de inicio a fin, pero quien vaya esperando encontrar un filme de terror, debe saber que se encontrara en su lugar con un proyecto de suspenso y comedia que, repetimos, no es malo, pero que no asusta más allá de sus primeros cinco minutos.

El cine de terror minimalista suele ser bastante potente debido a que, a través de muy pocos escenarios y personajes, suele crear un miedo –casi siempre existencialista- mucho mayor que el que logran crear grandes producciones…o al menos eso es lo que intenta. Sin embargo, debido a esto cae en el riesgo de volverse demasiado pretencioso al mostrar tramas muchas veces tan filosóficas que su libre interpretación muchas veces se aleja totalmente del miedo y el horror.
Este es el caso de “It Ends”, la cinta debut del director Alexander Ullom, quien entrega una película de terror y comedia que funciona bastante bien en el inicio, pero decae bastante al final.
La trama sigue a cuatro amigos que terminan atrapados en una carretera infinita. Al percatarse que cada vez que frenan son atacados por desconocidos, su viaje se convertirá en toda una prueba de supervivencia al no poder detenerse y tener que vivir por la eternidad dentro de su automóvil.
Como dijimos desde el inicio, el terror minimalista suele ser efectivo cuando no se aleja tanto del género, como por ejemplo lo hace Pontypool (2008), una cinta de zombies que, sin mostrar zombies, crea un excelente escenario postapocalíptico y tenebroso.
Desgraciadamente no ocurre lo mismo con El Final, pues aunque inicia de una forma llamativa, potente e incluso aterradora, termina por convertirse en un producto totalmente alejado del horror a partir de la mitad de historia. Y es que al comienzo presenta un suspenso y una desesperación maravillosa al no explicar el porqué los protagonistas quedan atrapados en un loop y son atormentados por desconocidos cada vez que se detienen en la carretera.

Para mala fortuna, estas incógnitas nunca se resuelven, sino que quedan a la interpretación del espectador, volviéndose una trama que pasa del terror a la crisis existencial que no se atreve a tener una conclusión propia, sino que prefiere que sea el público quien le otorgue el significado que mejor guste a lo que acaba de ver.
Ojo, pues no es una mala película, ya que logra mantener entretenido de inicio a fin, pero quien vaya esperando encontrar un filme de terror, debe saber que se encontrara en su lugar con un proyecto de suspenso y comedia que, repetimos, no es malo, pero que no asusta más allá de sus primeros cinco minutos.







