The Mandalorian & Grogu, dando el siguiente paso
POR: ALEX VANSS
23-05-2026 13:24:41

Desde el fin de la saga original, quienes han trabajado en expandir el universo Star Wars ambicionan alcanzar el mismo nivel de emoción, ilusión y conexión que los capítulos cuatro, cinco y seis lograron con los niños setenteros, y aunque hubo buenos intentos, no fue sino hasta la llegada de The Mandalorian y la introducción de Grogu, aka baby Yoda, que la emoción por ver una nueva historia del mundo Star wars conquistó a fans from hell y público nuevo cuya única conexión con ese universo era un padre ñoño y sus juguetes coleccionables, sin embargo, en The Mandalorian & Grogu el universo da un paso arriesgado pero hacia adelante para que se cuenten nuevas historias, se enganche un público más joven y se deje en la sacralidad al canon original que se defiende a muerte.
Así, The Mandalorian & Grogu se convierte en una pieza que se puede ver por sí misma, que no depende necesariamente de la serie para ser disfrutada y que puede ser un gran termómetro para otras historias puedan ir de las series y a los largometrajes y viceversa, más un sin fin de merchandising.
The Mandalorian & Grogu arranca con secuencias de acción a la James Bond; el imperio ha caído, los criminales de guerra se han escondido pero siguen operando y el mandaloriano - que ahora trabaja para la incipiente nueva República- se dedica a cazar a estos fugitivos pero no va solo, su hijo, ese niño verde que come insectos, le acompaña.
Debo reconfesarles que no soy fan de Star wars ni mucho menos, así que cuando veo algo de ese universo no le ando buscando el negrito ni el arroz. En todo caso, lo único que pretendo, sin mayor expectativa, es que aquello que vea me entretenga, en ese sentido, The Mandalorian & Grogu lo hace de muchas formas, claro como casi cualquier película tiene momentos flojos pero los contrarresta con grandes secuencias de acción.
Lo que sí podemos decir es que como el rey de la cultura pop, el universo Star Wars echa mano de todo lo que es Hollywood se sirve de él para que los fans y no fans se diviertan y eso es muy positivo. Claro esto no podría lograrse sin el olfato de un conocedor de la industria y me refiero al buen Jon Favreau a quien adoro con ciega fe desde que lo vi en aquella gran película titulada Chef.

Y no sé si fue la intención o sencillamente soy yo en mis delirios como espectador, pero de repente la película en algunas secuencias me recordaban a Top Gun, que anda cumpliendo 40 años, El club de la pelea, Búsqueda implacable y hasta los Muppets, y aquí quiero detenerme, porque o lo hicieron muy bien en efectos visuales y modelado 3D o regresaron a aquellos efectos prácticos en el que a veces las naves parecen una maqueta, recordándonos aquellas primeras películas dirigidas George Lucas. Creo que ese tipo de elementos le vuelven a dar esa esencia fantasiosa al universo Star Wars porque no siempre hacerlo realista es mejor, aunque la tecnología lo permita de repente verle las costuras a algo no lo convierte en malo lo hace entrañable.
Y es que entrañable es la palabra que describe esta película, en qué sentido, sobre todo en la relación del Mandaloriano con Grogu, esa relación padre hijo logra que más de uno en la sala esboce un adorable awww, cuando el padre se preocupa por el hijo o cuando el hijo cuida al padre y sé que más de uno va a poner peros, si son fans Star Wars los entiendo perfectamente pero si no lo son, la película sí es fresca, fresca en el sentido en que se aleja un poco de lo que hemos visto en años recientes en los largometrajes de este universo, donde casi todo es oscuro e injustificado, recordemos al berrinchudo Kylo Ren y su cruzada porque lo tomaran en cuenta sus papás.
Esta luminosidad, con sus momentos de tensión, sus secuencias de acción y hasta sus momentos tristes, sí permite que nuevas generaciones se acerquen a un producto que, seamos sinceros, ya se sentía viejo pero que ahora gracias a peluches, stickers, ropa y cualquier licencia de Grogu puede permitir que los niños pequeños acompañen a sus padres y hasta sean usados de pretexto para comprar muchos coleccionables porque sí, la ñoñiza ya tiene hijos y la galaxia muy muy lejana los quiere.

Desde el fin de la saga original, quienes han trabajado en expandir el universo Star Wars ambicionan alcanzar el mismo nivel de emoción, ilusión y conexión que los capítulos cuatro, cinco y seis lograron con los niños setenteros, y aunque hubo buenos intentos, no fue sino hasta la llegada de The Mandalorian y la introducción de Grogu, aka baby Yoda, que la emoción por ver una nueva historia del mundo Star wars conquistó a fans from hell y público nuevo cuya única conexión con ese universo era un padre ñoño y sus juguetes coleccionables, sin embargo, en The Mandalorian & Grogu el universo da un paso arriesgado pero hacia adelante para que se cuenten nuevas historias, se enganche un público más joven y se deje en la sacralidad al canon original que se defiende a muerte.
Así, The Mandalorian & Grogu se convierte en una pieza que se puede ver por sí misma, que no depende necesariamente de la serie para ser disfrutada y que puede ser un gran termómetro para otras historias puedan ir de las series y a los largometrajes y viceversa, más un sin fin de merchandising.
The Mandalorian & Grogu arranca con secuencias de acción a la James Bond; el imperio ha caído, los criminales de guerra se han escondido pero siguen operando y el mandaloriano - que ahora trabaja para la incipiente nueva República- se dedica a cazar a estos fugitivos pero no va solo, su hijo, ese niño verde que come insectos, le acompaña.
Debo reconfesarles que no soy fan de Star wars ni mucho menos, así que cuando veo algo de ese universo no le ando buscando el negrito ni el arroz. En todo caso, lo único que pretendo, sin mayor expectativa, es que aquello que vea me entretenga, en ese sentido, The Mandalorian & Grogu lo hace de muchas formas, claro como casi cualquier película tiene momentos flojos pero los contrarresta con grandes secuencias de acción.
Lo que sí podemos decir es que como el rey de la cultura pop, el universo Star Wars echa mano de todo lo que es Hollywood se sirve de él para que los fans y no fans se diviertan y eso es muy positivo. Claro esto no podría lograrse sin el olfato de un conocedor de la industria y me refiero al buen Jon Favreau a quien adoro con ciega fe desde que lo vi en aquella gran película titulada Chef.

Y no sé si fue la intención o sencillamente soy yo en mis delirios como espectador, pero de repente la película en algunas secuencias me recordaban a Top Gun, que anda cumpliendo 40 años, El club de la pelea, Búsqueda implacable y hasta los Muppets, y aquí quiero detenerme, porque o lo hicieron muy bien en efectos visuales y modelado 3D o regresaron a aquellos efectos prácticos en el que a veces las naves parecen una maqueta, recordándonos aquellas primeras películas dirigidas George Lucas. Creo que ese tipo de elementos le vuelven a dar esa esencia fantasiosa al universo Star Wars porque no siempre hacerlo realista es mejor, aunque la tecnología lo permita de repente verle las costuras a algo no lo convierte en malo lo hace entrañable.
Y es que entrañable es la palabra que describe esta película, en qué sentido, sobre todo en la relación del Mandaloriano con Grogu, esa relación padre hijo logra que más de uno en la sala esboce un adorable awww, cuando el padre se preocupa por el hijo o cuando el hijo cuida al padre y sé que más de uno va a poner peros, si son fans Star Wars los entiendo perfectamente pero si no lo son, la película sí es fresca, fresca en el sentido en que se aleja un poco de lo que hemos visto en años recientes en los largometrajes de este universo, donde casi todo es oscuro e injustificado, recordemos al berrinchudo Kylo Ren y su cruzada porque lo tomaran en cuenta sus papás.
Esta luminosidad, con sus momentos de tensión, sus secuencias de acción y hasta sus momentos tristes, sí permite que nuevas generaciones se acerquen a un producto que, seamos sinceros, ya se sentía viejo pero que ahora gracias a peluches, stickers, ropa y cualquier licencia de Grogu puede permitir que los niños pequeños acompañen a sus padres y hasta sean usados de pretexto para comprar muchos coleccionables porque sí, la ñoñiza ya tiene hijos y la galaxia muy muy lejana los quiere.







